Brasil endurece condiciones en las cárceles.

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Fotografía de archivo de una cárcel en Porto Alegre (Brasil). EFE/ Sebastião Moreira

Brasilia, (EFE).

El Gobierno brasileño aguantó este jueves las condiciones de reclusión en los presidios federales del país, tras la fuga de dos presos de una cárcel considerada de “máxima seguridad”, un hecho calificado de “inusitado” por las autoridades, que han movilizado a 300 agentes. para recapturarlos.

El secretario de Políticas Penales del Ministerio de Justicia, André García, explicó en una rueda de prensa que, tras esas fugas, se ha decidido suspender las visitas en los penales federales y que los presos permanecerán en sus celdas durante los próximos cinco días.

Estas medidas fueron adoptadas tras la fuga, este miércoles, de dos presos de la cárcel federal de Mossoró, en el noreste del país, que García calificó de “evento inusitado”.

Esas fueron las primeras fugas registradas en una de las cinco cárceles federales del país, todas de “máxima seguridad” y en las que son alojados los presos considerados de “alta peligrosidad”, en su mayoría miembros de organizaciones criminales.

De hecho, ambos prófugos están acusados de pertenecer al llamado ´Comando Vermelho´, una poderosa banda del tráfico de drogas de Río de Janeiro, que tiene tentáculos en varios países de Suramérica.

Uno ha sido identificado como Rogério da Silva Mendonça, sobre quien pesan condenas a 74 años de cárcel, y el otro es Deibson Cabral Nascimento, con penas establecidas en 81 años.

Ambos estaban en Mossoró desde septiembre del año pasado, cuando fueron transferidos desde otro penal tras haber participado en una rebelión que concluyó con cinco muertos, tres de ellos decapitados.

García dijo que no podía “detallar” las acciones que la Policía realizaba para capturar a los prófugos, pero aseguró que se estaban empleando “todos los medios disponibles” y que incluso se ha dado aviso a Interpol, frente a la posibilidad de que los dos huidos pretendan salir del país.

El ministro de Justicia, Ricardo Lewandowski, precisó luego que en la búsqueda de los fugitivos participan 300 agentes de diversos cuerpos policiales, apoyados por tres helicópteros.

Anunció además que se ha determinado modernizar toda la infraestructura de seguridad de las cárceles federales, tras comprobar que algunas cámaras de vigilancia del presidio “no funcionaban adecuadamente”.

Asimismo, se ha abierto una investigación a fin de establecer si hubo algún grado de complicidad interna para la fuga y también se ha “suspendido” de sus funciones a los directores del penal de Mossoró.

En Brasil, según datos oficiales, a fines de 2023 había 832.300 personas encarceladas, en un sistema penitenciario que sólo tiene capacidad para 600.000 detenidos, de los cuales unos 1.500 están recluidos en los penales federales.

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