Linda Pérez sueña con un mercado internacional

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La productora de café Linda Pérez posa para fotos mientras recolecta granos en su finca en la aldea Chusmuy, el 9 de enero de 2024, en el municipio de Márcala, en el departamento de La Paz (Honduras). EFE/ Gustavo Amador

Marcala (Honduras), 15 ene (EFE).- Anny Castro

La innovación en técnicas y procesos y las buenas prácticas se han convertido en una alianza estratégica para producir café orgánico de calidad en Marcala, Honduras, donde la productora Linda Pérez sueña con seducir a un mercado internacional ávido de ese grano especial.

“Tenemos que ir innovando cada vez más para cortar nuestra cosecha de café” en Honduras por la poca mano de obra disponible, subrayó Pérez, quien señaló que la producción responsable del grano es esencial para el medioambiente.

Aseguró en una entrevista con EFE que en Honduras, el mayor productor de café en Centroamérica, es necesario transformar la agricultura convencional a orgánica ante la amenaza constante que representa la crisis climática y para ser más responsable con el medioambiente.

“Tener una finca orgánica nos reduce los costos en la fertilización y la producción, pues nos mejora la calidad del café y lo mejor de todo es que nuestra salud se ve protegida”, explicó.

Agricultura biodinámica para cosechar café orgánico

Pérez, tercera generación de caficultores de su familia en la aldea Chusmuy (vocablo indígena que significa Lugar de la piedra), Marcala, en la región centro occidental de Honduras, departamento de La Paz, fronterizo con El Salvador, reconoce que “no ha sido fácil” pasar de la agricultura convencional a la orgánica.

En su opinión, entender y respetar las dinámicas naturales del entorno le ha permitido desarrollar una agricultura biodinámica en su finca La Galaxia, donde cosecha café orgánico de las variedades Catuai, Parainema e Icatu, a más de 1.240 metros sobre el nivel del mar y los procesos de lavado, melado o natural.

“Hace 5 años casi se nos pierde toda la parcela (por efectos de la crisis climática), por lo que optamos por aplicar los conocimientos en agricultura biodinámica, la aplicación de productos o preparados biodinámicos y eso ha hecho contraer más energía en la finca, mejorar el microclima, la parcela y la calidad del café”, explicó.

Según Pérez, las buenas prácticas ambientales como la plantación de árboles en zonas de cultivo de café permiten mejorar las condiciones del suelo y avanzar hacia una producción cafetera sostenible y, en consecuencia, recibir mejores precios por el aromático.

La joven productora, de 30 años, destacó además la necesidad de incorporar innovaciones tecnológicas para mitigar el impacto ecológico de la agricultura y aprovechar de una manera más eficiente los recursos naturales.

“Estamos reduciendo nuestra huella ecológica, haciendo medición de la huella de carbono en nuestra finca y estamos en proceso de obtener sello de huella de carbono”, enfatizó.

Café especial para un mercado exigente

De todo ello se ha servido Linda Pérez para producir “Polvo cósmico”, café orgánico, que cosecha en pequeña escala, en La Galaxia, cuyo origen tiene en su pasión por el Universo.

Crecer rodeada de cafetales le hizo dar mayor importancia a la naturaleza y soñar con un proyecto para mejorar la calidad del café especial, transformar el producto y promover su venta en el exterior.

En su finca, de 3,5 hectáreas, saca unos 50 quintales de café oro, la mayoría exportados a Alemania, donde, dijo, espera conquistar algún día el paladar de los más exigentes con su ‘Polvo cósmico’.

“El mercado para este café también es un mercado diferenciado, ya hay compradores de café que tienen que ver las acciones que uno hace en la finca y pagan un precio diferenciado por este grano”, expresó.

Aunque continuar el negocio familiar le llena de “orgullo”, Pérez tiene sueños más ambiciosos: quiere que La Galaxia y Los Cascabeles, finca de sus padres, también orgánica, sean un espacio amigable con el medio ambiente y que llegue la gente y aprenda sobre cultivos sostenible.

La producción de café en Honduras está a cargo de más de 120.000 familias, la mayoría con parcelas pequeñas, y representa para el país más del 5 % del producto interno bruto y cerca del 30 % del PIB agrícola, según cifras oficiales.

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