¡Viva Santo Domingo!

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Devotos participan en una procesión en honor a Santo Domingo de Guzmán, hoy, en Managua (Nicaragua). EFE/ Jorge Torres

Tegucigalpa, Honduras (EFE).-

Miles de nicaragüenses participan este martes en el inicio de la celebración en honor a Santo Domingo de Guzmán, las fiestas populares más multitudinarias de Nicaragua.

La imagen, que mide 18 centímetros y está protegida por una urna de vidrio, abandonó este martes a la 06:00 hora local (12:00 GMT) su santuario habitual en Las Sierritas, al sur de Managua, y al caer la noche será depositada en un templo en el antiguo centro de la capital, donde permanecerá hasta el próximo 10 de agosto.

Las fiestas de Santo Domingo son de las más concurridas en Nicaragua e incluyen, además de la multitudinaria y lenta procesión de 10 kilómetros con la venerada imagen, desfiles hípicos, concursos populares, la bendición y vela de barco, bailes y música folclórica.

La imagen de “Minguito”, como le dicen los nicaragüenses, avanza resguardada por un fuerte cordón policial, por un comité de bailadores tradicionales y los promesantes, como se llama a las personas que cumplen promesas religiosa generalmente en procesión peregrinación, según constató EFE.

Algunos promesantes iban vestidos con trajes de folclor, otros pintados con aceite negro usado de motor simulando ser esclavos africanos, y otros cargando réplicas del santo.

Recorridos unos 300 metros, la alcaldesa de Managua, Reyna Rueda, anfitriona de la fiesta, y el vicealcalde de la capital nicaragüense, Enrique Armas, cargaron y bailaron al santo bajo un fuerte dispositivo de seguridad.

La imagen del santo, en esta ocasión, fue adornado con flores blancas, anaranjadas y lilas, con un lema que decía “Con Santo Domingo de Guzmán caminamos juntos”.

Devotos participan en una procesión en honor a Santo Domingo de Guzmán, hoy, en Managua (Nicaragua). EFE/ Jorge Torres

EL MENSAJE DEL CARDENAL

En tanto, los cargadores iban ataviados con cotonas rosadas y amarillas, mientras muchos devotos cargaban réplicas de la imagen y bailaban al son de los filarmónicos.

La peregrinación, que dura unas doce horas, se caracteriza por una tradición donde se mezclan rezos de pagadores de promesas con abundante consumo de alcohol y ritos católicos y paganos.

El cardenal nicaragüense, Leopoldo Brenes, elogió en la víspera a las personas que pagan promesas a Santo Domingo de Guzmán por favores recibidos, y dijo que ellos “no son vagos” sino “hombres y mujeres de fe” que han sido “testigos de la misericordia de Dios”.

Durante la fiesta, los creyentes de todas las edades pagan sus promesas al santo, por ejemplo, caminando de rodillas, disfrazados de indígenas o esclavos africanos o untándose el cuerpo con aceite quemado.

También caminando con vendas en los ojos, regalando bebidas a otros promesantes o intentando tocar la imagen entre el mar de gente y el fuerte dispositivo policial.

DIEZ DÍAS DE FIESTAS

Durante los próximos diez días, la capital nicaragüense vive un ambiente de jolgorio con estallido de petardos, música folclórica interpretada por bandas filarmónicas, llamadas “chicheros”, y de las marimbas de arco que llegaron siglos atrás de África.

La Policía Nacional anunció estrictas medidas de seguridad para evitar incidentes, entre ellas la prohibición de todo tipo de armas, material explosivo y de envases de vidrio.

Las fiestas culminan el 10 de agosto, cuando la imagen es llevada nuevamente en medio de una multitud de creyentes hacia su altar en el santuario Las Sierritas, donde se guarda y venera el resto del año.

La tradición religiosa se remonta a 1885, cuando la imagen del santo se le apareció en el tronco de un árbol al leñador Vicente Aburto.

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