Puta Escritora Feminista

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La prostituta y escritora argentina Georgina Orellano, autora de "Puta Feminista", explica su historia como "trabajadora sexual" en pleno debate abolicionista en el mundo. EFE/ Andreu Dalmau

Barcelona (España)(EFE).-

La prostituta y escritora argentina Georgina Orellano, que publica en España “Puta feminista. Historias de una trabajadora sexual” (Ed. Virus), explica en una entrevista con EFE que en su Argentina natal el debate sobre el abolicionismo llegó hace una década y en su opinión se puede ser feminista y dedicarse al negocio de la prostitución.

Orellano, que lleva casi una década al frente de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR), asegura que el de puta “no es el único trabajo en el sistema en el que vivimos que implique una explotación”.

“Un sector del feminismo quiere quitarnos el carné de feministas (…) Nos quieren reducir porque trabajamos con la sexualidad, trabajamos con varones y trabajamos con dinero, como si fuéramos las únicas que lo hacen”, sostiene.

“Hay un montón de trabajos que se realizan en este sistema que implican explotación laboral, que implican desigualdad, que implican perder parte de tu autonomía”, apunta.

La autora argentina apela a ciertos sectores del feminismo a empezar a ser “honestos” y reconocer “que si aceptamos la explotación en las minerías, en el campo, en el trabajo textil y queremos que esos trabajadores tengan derechos, entonces también deben tenerlos las prostitutas”.

“La sociedad viene a decirnos que la única parte del cuerpo sagrada que tenemos las personas es la sexualidad. Bueno, eso es una gran mentira. Me parece que no hay ninguna parte sagrada que tenemos que cuidar y proteger. Lo que tenemos que tener en claro son las convicciones. Es lo que intentamos desmontar en los espacios feministas, donde aún persisten estereotipos”, argumenta.

CONCIENCIA SOCIAL

Asimismo, Orellano señala que “el trabajo que realiza la persona no habla de la persona en sí en su totalidad”.

“Habla de una realidad concreta, de las desigualdades, de la mala distribución de la riqueza, y habla de las condiciones sociales, que no son tan equitativas para todos; nosotras somos conscientes que nuestro trabajo tiene una mirada peyorativa negativa contra eso, lo combativo”, afirma.

La autora es “consciente” de que sobre las prostituidas se ha generado “conciencia social” y ellas son las primeras que critican las malas condiciones laborales en las que “ejercen”.

“Y por eso pedimos derechos laborales y despenalización”, explica Orellano, quien no cree en un modelo único de regulación de la prostitución, sino que depende de cada lugar y su contexto histórico y socioeconómico.

La secretaria general del sindicato argentino de prostitutas subraya que hace diez años en su país también se habló con fuerza de la posibilidad de abolir la prostitución, una opción que en España separa a parte de los partidos progresistas.

Según Orellano, las aproximaciones “punitivistas” a la prostitución solo la “precarizan”, aunque considera que algo positivo de ese momento fue la creación de cierto paraguas sindical como el de su organización.

“Y hemos logrado tener voz propia. Y así, por ejemplo, el 8 de marzo incorporamos también nuestras demandas y visiones al resto del feminismo”, añade.

El periplo hasta 2023 en primera persona y de otras “compañeras trabajadoras sexuales” se repasa en el libro que Virus Editorial acaba de editar en España y en el que explica la cotidianidad en las calles de Argentina y cómo se enfrentan a la violencia “permanente” que asegura también llega en parte de la propia Policía.

“Se da una criminalización y una persecución policial, con las detenciones arbitrarias y con las situaciones de violencia, aunque en el libro también he querido hablar de cosas que no se conocen tanto en el imaginario social, como el compañerismo entre nosotras”, destaca.

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