El poeta Núñez, la biblioteca andante de León

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El poeta de León que ha sobrevivido a grandes acontecimientos ...

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El gremio de escritores locales lo destacan como uno de los personajes de la ciudad de León más reconocido tanto afuera como adentro del país, si es él el poeta Fernando Núñez, mejor conocido como “El Poeta de las Calles”.

De acuerdo al gremio independiente de poetas para nadie es un secreto que quizás es la única figura brillante de León que viste saco y corbata aun cuando el día registre temperaturas superiores a los treinta y cinco grados Celsius o el día amanezca encapotado con lluvias que detienen el tráfico y la economía de la ciudad; desde que recuerda que lo vistieron de esa forma no dejó de hacerlo aun cuando hayan pasado un poco más de setenta años de aquel momento.

Para José Piura, destacado catedrático de León explica que Núñez es un personaje inconfundible; “es habitual verlo con su caminar un poco encorvado por su edad,  con el pelo  y bigote blanco, sus manos llenas de pliegues y sobre los mismos otros pliegues, con un lote de libros bajo uno de sus brazos y en una de sus manos una bolsa plástica en la que carga algo que compró para subsistir o alguna donación que recibió de algún amigo de antaño que lo convidó a platicar o recordar el pasado, donde la nostalgia de la mejor época lo hace confesar detalles que tal vez uno de los dos había olvidado”.

Actualmente “La Biblioteca Andante” vive de la caridad pública. En un lugar lo invitan a desayunar, en otro a almorzar; algunos establecimientos, entre esos restaurantes y cafés, se encargan de su alimentación; en cuando llega, lo reciben con el menú acordado para su visita.

El reconocido “Poeta de las Calles”, nació el 30 de julio de 1940. “Su mote de poeta es más un adjetivo generoso, pues algún tiempo escribió, pero nadie lo apoyó económicamente para que esos escritos fueran reconocidos, sabemos que, en sus tiempos mozos, siendo universitario, fue uno de los mejores oradores de la ciudad” expresa un poeta contemporáneo de la ciudad.

Asimismo, añadió que su extraordinaria memoria para recitar poemas de autores nacionales propios de principios y mediados del siglo XX lo destacaron. También fue bibliotecario, lo que lo acercó más a devorar cuando un libro cayó en sus manos.

El escritor Julio Medina recuerda que Núñez, fue amigo del padre Azarías H. Pallais, Antenor Sandino, Mariano Fiallos Gil, por mencionar unos cuantos coterráneos.

El poeta de León que ha sobrevivido a grandes acontecimientos

Para muchos es el “Poeta de las Calles”, dado que todo el tiempo lo verán recorriéndolas, saludando a quien encuentre, y más si esa persona es hijo de alguien que él conoce, lo que lo hace comentarle el árbol genealógico del interlocutor y hasta la dirección exacta donde habitaron los padres de sus padres o los bisabuelos de los mismos. Para otros es una referencia ambulante que es parte de la cultura local. En el gremio de los artistas es considerado la mejor referencia viviente sobre la literatura nacional de los autores del modernismo y postmodernismo.

Fernando Núñez es de los pocos leonés que ha sido testigo de los acontecimientos más importantes de la ciudad en los últimos setenta años, entre ellos, el atentado contra Somoza García por parte de Rigoberto López Pérez en 1956, la masacre de los estudiantes en 1959, la muerte del rector Mariano Fiallos Gil en 1964, la visita del Papa Juan Pablo II en 1983,  el triunfo de Violeta Barrios en 1990, el huracán Mitch en 1998,  el intoxicamiento con metanol en 2006 hasta el inicio de la pandemia del Covid en 2020. Atentados, cambios políticos, muerte de sus amigos escritores, fenómenos climáticos, intoxicaciones, virus: a todo ha sobrevivido.

Ese es el poeta uno de los personajes de León que mejor conoció la literatura de su ciudad y la mejor referencia para conocer o despejar dudas sobre autores que en algún momento fueron sus amigos y de quienes conserva detalles sobre la creación de sus obras, su vida privada y hasta el recuerdo de quien los acompañaron en su lecho de muerte.

Ahora tiene ochenta y tres años, y sobre su espalda pesan cada uno de los hechos históricos de los que ha sido testigo o protagonista.

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