La empresa líder mundial del corcho lanza un proyecto de intervención urbana.

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Evento de presentación del proyecto 'City Cortex' impulsado por la empresa líder del corcho Corticeira Amorim en el auditorio del Museo Nacional de Carruajes de Lisboa. EFE/Susana Samhan

Lisboa, (EFE).

La empresa lusa Corticeira Amorim, líder mundial del corcho, presentó este jueves un proyecto de intervención urbana en Lisboa, con una serie de diseños de arquitectos internacionales, para explorar nuevos usos de este material.

El CEO de Corticeira Amorim, António Rios Amorim, explicó en declaraciones a EFE tras el lanzamiento de esta iniciativa, llamada City Cortex, en un acto en el Museo Nacional de Carruajes de la capital, que este proyecto surgió porque querían añadir “valor” al corcho.

Para ello, agregó, conectaron este material con el arte, la cultura, la inteligencia y “la idea de un bien común”.

“Hoy en día cada vez más vivimos en ciudades -subrayó- ¿Por qué no intentar que un material tan natural y tan sostenible como el corcho pueda aportar una solución a la vida cada día más intensa que tenemos en las ciudades?”.

Con este fin, la compañía lusa pidió a siete arquitectos y diseñadores que desarrollaran una serie de instalaciones en la zona de Belém junto al río Tajo y en la orilla opuesta en Trafaria (municipio de Almada).

Así los estudios del suizo Yves Béhar, de Gabriel Calatrava (hijo del arquitecto español Santiago Calatrava), del portugués Eduardo Soto de Moura, del austríaco Stefan Sagmeister y la estadounidense Jessica Walsh, así como los de los también estadounidenses Elisabeth Diller y Dominic Leong, se pusieron manos a la obra.

Diller ha creado una minibiblioteca de corcho al aire libre, a la sombra de dos árboles, en el jardín próximo al museo de carruajes.

Durante una charla entre arquitectos y diseñadores en el evento de presentación precisó que se ha inspirado en la idea de que el corcho viene de los árboles y que de estos vienen los libros.

Instalación ‘Second Skin’ del estudio de la arquitecta estadounidense Elisabeth Diller, en Lisboa que pretende ser una librería al aire libre hecha de corcho. EFE/Susana Samhan

Por su parte, Calatrava ha creado un espacio de reunión también al aire libre en el otro lado del río, en Trafaria, en un terreno ubicado en una zona donde hay bastante población migrante.

Allí, ideó un techo de corcho para protegerse del sol y de la lluvia y ha empleado muebles reciclados para crear un lugar público donde congregarse.

Calatrava indicó a EFE que “el espacio público es muy importante para la ciudad, especialmente en sitios donde hay migrantes, donde puedes encontrar aislamiento social extremo debido a la lengua o por barreras sociales y económicas”.

Por su parte, Soto de Moura detalló durante el acto que con su proyecto ‘Conversadeira II’ (palabra que en portugués significa un concepto: silla doble o triple con asientos dispuestos para permitir la conversación), simplemente pensó en poner “una silla (doble), porque no había sitio para sentarse” junto al Tajo, cerca del Museo de Arte, Arquitectura y Tecnología de Lisboa.

Otro problema era el viento, “la vista era bonita, pero pensé que había que sentarse con protección”, siguió. En consecuencia creó una estructura de metal revestida de corcho para resguardar la instalación “que fuera agradable al tacto y la vista”.

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