MUJERES TAXISTAS

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Julia Wilson, piloto certificada, conduce una unidad de los taxis rosas que llevan por nombre 'Taxi Sheula', este jueves, en San Pedro Sula (Honduras). EFE/José Valle
Julia Wilson, piloto certificada, conduce una unidad de los taxis rosas que llevan por nombre 'Taxi Sheula', este jueves, en San Pedro Sula (Honduras). EFE/José Valle

Tegucigalpa, 15 oct (EFE).- Conducir taxis en Honduras ha sido un oficio para hombres, en un país de machistas, pero eso no ha sido obstáculo para que las mujeres comiencen a contar en San Pedro Sula, norte del país, con un servicio con una mujer al volante, en unidades rosadas, exclusivo para féminas, con medidas de seguridad.

El servicio debió comenzar este jueves con el primer taxi, pero por un inconveniente de último momento, asociado a la pandemia de la covid-19, se pospondrá hasta la próxima semana, indicó a Efe el presidente de la Cooperativa de Transporte Taxistas Hondureño Limitada (Cotaxihl), Henry Rodas, que promueve el proyecto.

La primera taxista del servicio rosado es Julia Wilson, una enfermera, madre soltera, con un hijo de seis años.

Para Julia, de 30 años, no es nuevo lo de conducir un taxi en San Pedro Sula, una ciudad de mucho movimiento económico, comercial, e industrial, que hace unos pocos años figuró entre las más violentas del mundo, ya que ha trabajado en esa actividad, de la que se retiró hace doce años, por la inseguridad.

A LAS MUJERES SÓLO HAY QUE QUITARLES LA CUÑA, DICE JULIA

“Cuando escuché que habría un servicio de taxis para mujeres, me llamó mucho la atención y decidí sumarme”, dijo a Efe Julia, quien además considera como “muy valiosa” la capacitación que ha recibido del Instituto Hondureño del Transporte (IHT) para brindar un buen servicio a las usuarias de los taxis rosados.

Agregó que hace doce años conducía un taxi con su número respectivo, “pero debido a la delincuencia me tocó retirarme y quedé trabajando como taxista bruja o fantasma (con coche sin registro oficial en las puertas traseras).

La iniciativa de la Cotaxihl es apoyada por el IHT, que capacitó a Julia en el aspecto sicológico, cómo tratar a sus futuras pasajeras, el uso de una vestimenta adecuada y otros detalles sobre la responsabilidad que implica conducir un coche.

Julia no es la primera mujer que conduce un taxi en la calurosa ciudad de San Pedro Sula, fundada por los españoles hacia el año 1536, ya que en 1989 lo hizo Emérita Fernández, alternando con su esposo, que tenía una unidad, en la que trabajaba hasta el mediodía.

Por la mañana, según el relato de Emérita, atendía las cosas del hogar, llevaba a sus hijos a la escuela, hacía el almuerzo y, al regresar su esposo, ella tomaba el taxi para seguir aportando ingresos para sostener a la familia.

En opinión de Julia, las mujeres están capacitadas para desempeñar cualquier tipo de trabajo, pero “lo que necesitamos es que nos quiten la cuña (que se les permita acceder a un puesto de trabajo y se les apoye cuando lo necesitan) para tomar impulso y lograr metas”.

En su caso, siente que, quizá porque no estudió enfermería en una institución pública, no pudo conseguir trabajo en su profesión, aunque lo ha venido haciendo de manera privada, pero no ha sido un empleo fijo que le garantice un salario permanente.

Julia recordó que su padre, cuando ella tenía 12 años, le enseñó a conducir y que ella le prometió que, cuando obtuviera su licencia, le ayudaría en el trabajo de taxista.

TAXIS ROSADOS CON MEDIDAS DE SEGURIDAD

Para garantizar un mejor servicio, los taxis rosados exclusivos para las mujeres dispondrán de un sistema de localización por satélite de la unidad, una cámara externa y otra interna, un “botón de pánico” y contacto inmediato con el 911 ante cualquier emergencia, explicó Rodas, hijo de Emérita, quien es considerada como la primer mujer taxista en San Pedro Sula.

Julia dijo que la seguridad será importante para su nuevo trabajo y que el servicio será personalizado, de punto a punto, sin pararse a recoger más pasajeras, aunque si se diera la situación de que quieran viajar dos o tres mujeres, que sean familiares o amigas, por ejemplo, no habrá inconveniente.

El presidente de la Cotaxihl señaló que la idea de la cooperativa es que se sumen más mujeres a la conducción de taxis y que se conviertan en empresarias del sector.

Hasta ahora se han inscrito al proyecto tres mujeres, pero se espera que a diciembre haya entre 15 y 20 taxis rosados circulando por San Pedro Sula, aunque Rodas considera que la iniciativa también debería de ser impulsada en otras ciudades como La Ceiba, Tegucigalpa y Choluteca, en el Caribe, centro y sur de Honduras.

El proyecto de mujeres conduciendo taxis llevará por nombre “Sheula”, vocablo de la etnia lenca que, según Rodas, quien estudió Administración de Empresas, significa “rosado”.

Además, Rodas señaló que la Cotaxihl promueve que cooperativas del sector financiero hagan alianzas para la financiación de autos que se puedan sumar al servicio exclusivo para las mujeres, de modo que puedan independizarse, ser empresarias, partiendo del principio del cooperativismo, en un sector que ha sido dominado por hombres.

“Luego vendrán más proyectos, porque las mujeres tienen las mismas habilidades y competencias para poder desempeñarse con alta eficiencia en cualquier modelo de trabajo”, enfatizó.

Julia expresó además que las mujeres al frente de un coche son “más cuidadosas y precavidas”, lo que se refleja en que son las que menos incurren en infracciones de tránsito o accidentes.

Con su nuevo empleo, Julia espera crecer con Emérita, que como taxista (porque con el oficio de corte y confección de ropa no le iba bien) se abrió campo con su esposo para educar a sus hijos, quienes también se dedican a la misma actividad.

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